martes, 28 de julio de 2009

La pre entrevista

Para que una terapia sea exitosa tenemos que hacer tratamientos efectivos desde el primer contacto y la mayoría de las veces ese primer contacto se da vía telefónica. Como es imposible no comunicar, todo lo que hacemos/decimos puede tener un impacto sobre el otro, afectando a la formación de la relación terapéutica incluso desde antes de la primera sesión. Cómo usar a favor del cambio ese primer contacto, es el tema de este artículo.


La relevancia

Ojalá podamos hacer la preentrevista nosotros mismos pues la información que obtengamos en esa primera comunicación nos permitirá adelantarnos, predecir, planificar, y tomar algunas primeras decisiones que pueden hacer más eficiente la terapia, tales como a quién citar, qué ajustes relacionales hacer y qué evitar en la primera sesión.


Con la información recogida podemos comenzar a pensar en etapa de cambio, urgencia, expectativas, necesidad de derivación, bibliografía a revisar, etc. Esta información va a hacer que nos paremos distinto en esa primera sesión. Por ejemplo, la facilidad o dificultad de llegar a un acuerdo en la hora, nos puede dar evidencia de la motivación de quien llama.


En resumen, el hacer y luego analizar la pre entrevista, nos permitirá ir creando una terapia a la medida desde antes de la primera sesión, aumentando de esta forma las posibilidades de éxito del tratamiento.


Sugerencias prácticas

En Centro MIP trabajamos con un contestador telefónico que recibe el mensaje inicial del cliente. La pre entrevista la hacemos a quien llama y deja ese mensaje.


Al hacer la pre entrevista lo primero que debemos preguntar es si la persona tiene un tiempo para hacerle algunas preguntas, así evitamos encontrarnos después con incomodidades para el paciente, por ejemplo, que esté en el trabajo y no pueda hablar pues están los compañeros a su alrededor.


Es importante preguntar por datos de identificación general, como la edad, a qué se dedica, qué estudios tiene y con quién vive el “paciente” y quien llama, en caso de no ser la misma persona.


Por ejemplo, con los adolescentes, normalmente llama la mamá. En este primer contacto debemos decidir a quién citar, de esta forma, preguntaremos si el adolescente está o no informado de este llamado; si el joven está de acuerdo con el tratamiento y si él mismo pidió venir al psicólogo, se cita al joven. En caso contrario, si el chico no está enterado, le pediremos a la madre que venga ella y que invite al hijo, pero si éste no quisiera venir, que venga ella sola y acá veremos cómo motivar a que el hijo venga. También conviene averiguar si hay alguna otra persona preocupada en el sistema, tal vez el padre, un hermano, una abuela, para así invitarla también a la primera consulta.


Por qué tanta preocupación respecto a quién citar en una primera sesión. Pues porque la psicoterapia tiene mayores probabilidades de éxito si trabajamos con el o las personas que están más motivadas y a la vez tienen más posibilidades de lograr un cambio en el sistema.


También es importante preguntar a quien llama, ¿cómo supo de nosotros? ¿Qué le dijeron acerca de nosotros? Estas preguntas son importantes porque nos sirven para evaluar qué expectativas tiene el paciente y a qué está motivado. Es distinto que nos digan “busqué en la guía y fuiste la primera en devolverme el llamado” a “me recomendó la mamá de un compañero de curso de mi hija, dijo que eras súper efectiva y rápida”.


En resumen, una llamada de 10 minutos puede darnos una gran cantidad de información útil que pueden ayudarnos a ser más eficientes como terapeutas. ¡Aprovechémosla!

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